EL DESARROLLO EMPIEZA EN EL ÚTERO

Cuando hablamos de etapas del desarrollo físico, emocional, psicológico o social del ser humano, empezamos a contar desde el momento del nacimiento. Si vemos la bibliografía, estas etapas se dividen por edades, en la mayoría de las ocasiones empezando desde el nacimiento.

Pero ya hace años que la ciencia se dedica a la investigación de la vida intrauterina y el impacto genético y ambiental que experimenta el bebé en desarrollo dentro del útero. Es decir, cómo la herencia y la experiencia pueden influir en el bebé.

Cuando un bebé nace ya tiene nueve meses de vida, ya son individuos con su propio aspecto, sexo, tamaño, y también su propio temperamento y una historia detrás que se empieza a escribir incluso antes del momento de la concepción.

Los cambios que sufre el individuo desde que se concibe hasta el año, son los mayores y más acelerados que va a experimentar a lo largo de su existencia. Los cambios físicos son los más evidentes, pero no debemos olvidar los cambios a nivel psicológico y emocional, que influirán en su forma de relacionarse con el mundo el resto de su vida.

De entre las influencias del ambiente, uno de los factores más importantes que va a tener repercusión sobre el bebé en desarrollo aún dentro del útero, son las emociones de la madre. Hoy en día la investigación en este campo está en auge. Michel Odent (obstetra francés) es uno de los pioneros, con su base de datos Primal Health (Salud Primal), donde se investiga la conexión entre las experiencias intrauterinas y del nacimiento y la salud a largo plazo.

Las emociones ponen en marcha nuestro sistema endocrino, nos inundan las hormonas, y estas hormonas traspasan la barrera placentaria, lo que siente una madre lo puede sentir el bebé. Por tanto, podemos afirmar la importancia de que una madre tenga emociones positivas o placenteras durante el embarazo.

Además, siempre al hablar de vínculo y apego hacemos referencia al parto, como el momento en que se pone en marcha todo el sistema neurobiológico que lo favorece, pero cada vez hay más evidencia de que empieza ya durante el embarazo, ya que el bebé puede oír a su madre, sentirla e incluso interactuar con ella.

Así que cuando hablemos de etapas del desarrollo, no olvidemos que el bebé cuando nace ya tiene nueve meses de vida y una historia a sus espaldas que va a sentar las bases de su futuro desarrollo.




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